Las normas de convivencia escolar son las reglas de comportamiento esperado dentro de cada establecimiento educacional: qué se espera de estudiantes, familias y personal, y cómo se abordan las conductas que se apartan de ello. Estas normas no viven en un documento aparte: forman parte del reglamento interno de cada establecimiento.
Con la Ley 21.809, el contenido mínimo que deben tener estas normas cambió. Revisar el reglamento interno a la luz de estos nuevos requisitos es una tarea pendiente en muchos establecimientos.
Respuesta rápida
Las normas de convivencia escolar viven en el reglamento interno de cada establecimiento. Según la Ley 21.809, deben incluir al menos cuatro elementos: la prohibición y prevención de acoso, violencia y discriminación; las conductas esperadas de la comunidad educativa; los canales de denuncia disponibles; y los procedimientos de investigación y medidas de protección para los afectados.
Qué debe incluir el reglamento interno según la ley
- Prohibición y prevención: el reglamento debe prohibir expresamente toda forma de acoso, violencia y discriminación hacia cualquier integrante de la comunidad educativa, y promover el derecho a una vida libre de violencia.
- Conductas esperadas: debe considerar las instancias de participación y las conductas esperadas de los integrantes de la comunidad.
- Canales de denuncia: debe definir cómo y dónde denunciar, y establecer el deber del personal de reportar actos de acoso, violencia o discriminación.
- Procedimientos e investigación: debe establecer procedimientos de investigación claros y medidas de protección para las personas afectadas.
Políticas y Normas de convivencia versus protocolos específicos
Las políticas y normas de convivencia son el marco general de comportamiento esperado, aquellas que establecen las expectativas de comportamientos, y que establecen idealmente, no solo lo que no debe hacerse si no también, lo que sí puede hacerse. Los protocolos específicos, como el protocolo de acoso escolar, son procedimientos más detallados que se activan ante casos concretos, pero que no indican qué se espera respecto del comportamiento, que es una parte clave de la documentación que debe tener un establecimiento. Ambos deben incluirse y convivir en el reglamento interno, pero cumplen funciones distintas: uno establece las reglas, el otro define cómo actuar paso a paso cuando estas reglas no se han cumplido.
Cómo se revisan y actualizan las políticas y normas
Se recomienda que las políticas y normas se revisen y de ser necesario, se actualicen, anualmente. En esta labor, se recomienda que más que una decisión unilateral del equipo directivo, participen en la revisión el Consejo Escolar o el Comité de Buena Convivencia Educativa, el equipo de convivencia, y representantes de la comunidad educativa, para asegurar que las normas reflejen la cultura y el día a día del establecimiento y que sean conocidas y percibidas como legítimas.
Pasos prácticos para revisar sus normas de convivencia
- Comparar el reglamento interno vigente con los cuatro elementos que exige la Ley 21.809.
- Identificar vacíos: conductas esperadas poco claras, canales de denuncia desactualizados, inexistentes o poco difundidos.
- Involucrar al Consejo Escolar o Comité de Buena Convivencia Educativa en la revisión.
- Difundir ampliamente los cambios a toda la comunidad educativa.
- Fijar una fecha de revisión periódica de las normas.
Errores comunes que conviene evitar
- Mantener normas de convivencia que no reflejan los requisitos actuales de la Ley 21.809.
- Redactar normas vagas que no definen con claridad las conductas esperadas; evitar expresiones como «uso de criterio», «según las circunstancias», etc.
- No involucrar a la comunidad educativa en la actualización de las normas.
- Confundir las políticas o normas de convivencia con los protocolos específicos de acoso o violencia.
Lista de verificación
- ¿El reglamento interno prohíbe y previene expresamente el acoso, la violencia y la discriminación?
- ¿Define con claridad las conductas esperadas de estudiantes, familias y personal?
- ¿Incluye canales de denuncia claros y conocidos por la comunidad?
- ¿Define procedimientos de investigación y medidas de protección?
- ¿El reglamento se revisó después de la entrada en vigencia de la Ley 21.809?
Próximo paso
Realice una revisión formal de las políticas y normas de convivencia de su establecimiento usando la lista de verificación anterior. Para conocer el resto de las obligaciones de la Ley 21.809, revise la guía práctica completa.
Fuentes
- Ley Fácil – Convivencia, buen trato y bienestar de las comunidades educativas, Biblioteca del Congreso Nacional.