Acampar es una gran experiencia. Para brindar a los campistas y al personal experiencias seguras y agradables, los líderes de campamento deben comprender cómo reconocer actividades de alto riesgo y cómo implementar las mejores prácticas de prevención del abuso.

Para comenzar a evaluar sus campamentos diurnos y campamentos con pernoctación, comience con estas ocho áreas clave:

  1. Interacciones individuales o uno a uno:

Las mejores prácticas de prevención del abuso incluyen siempre aplicar la “regla de tres o más”. Nunca debería haber un adulto solo con un menor. Sin embargo, reconocemos que a veces las interacciones uno a uno son inevitables. Por eso es importante capacitar a los monitores sobre qué hacer si se encuentran en una situación uno a uno con un campista. Los monitores deben sentirse empoderados para reportar interacciones uno a uno.

  1. Edad de los monitores:

La edad de los monitores representa otro riesgo. Hace solo un año, sus monitores de 18 años eran campistas de 17 años. La capacitación de monitores debe ayudar al personal a establecer límites al pasar de campista a monitor. Además, dependiendo de la edad de consentimiento en su estado, el liderazgo debe estar consciente de posibles implicancias legales respecto de relaciones entre monitores y campistas.

  1. Monitor en entrenamiento:

Los programas de monitor en entrenamiento pueden proporcionar experiencias invaluables para los campistas. Sin embargo, es fundamental que estos programas tengan estructura. Los monitores en entrenamiento nunca deben estar a cargo de supervisar a menores y nunca deben estar en baños o áreas de cambio al mismo tiempo que los campistas. Los monitores en entrenamiento pueden utilizarse como un segundo par de ojos y oídos para alertar al liderazgo sobre cualquier problema.

  1. Baños y duchas:

Los líderes de campamento suelen preguntarse si los monitores deben estar presentes en camarines o áreas de cambio para prevenir el abuso entre pares. La mejor manera de gestionar el riesgo en esta situación es que los monitores se ubiquen lo suficientemente cerca del área de cambio o ducha para escuchar lo que ocurre, pero no directamente dentro de este espacio. Además, los monitores deben ducharse en horarios distintos a los campistas.

  1. Transiciones y tiempos libres:

Durante las transiciones y tiempos libres, a menudo se indica a los monitores que “vigilen a todos”. Sin embargo, esta instrucción puede resultar en que “nadie vigile a nadie”. Cuando los campistas rotan entre actividades, el personal debe ser asignado a áreas o actividades específicas o a grupos de campistas para asegurar que lleguen a los lugares correctos. El personal debe monitorear hacia dónde deben ir los campistas y confirmar que lleguen a tiempo mediante controles de asistencia al inicio de las actividades. Además, acompañar a los niños en grupos reduce el riesgo.

  1. Pernoctaciones:

Sin políticas y lineamientos adecuados, las pernoctaciones se convierten en actividades de alto riesgo. Los campamentos diurnos que incluyen sesiones nocturnas o viajes con pernoctación fuera de la cabaña pueden generar exposición a posibles situaciones de abuso. Asegúrese de que las políticas de pernoctación aborden dónde duermen los monitores, cuánto tiempo deben permanecer despiertos y los arreglos de descanso de los campistas. Asegúrese también de incluir procedimientos para el uso de baños.

  1. Cabañas:

Dentro de las cabañas, las camas de los monitores deben ubicarse de manera que minimicen los riesgos de abuso. No permita que campistas o monitores se sienten o duerman en la cama o saco de dormir de otra persona. Además, asegúrese de que los monitores continúen supervisando las cabañas después de que los campistas deban estar dormidos.

  1. Transporte:

El transporte representa un riesgo potencial para los campamentos, especialmente cuando incluye campistas de distintos grupos de edad. Al transportar campistas, sepárelos por grupos etarios. Además, la ubicación estratégica de los monitores puede ayudar a minimizar los riesgos. Si la capacidad lo permite, los monitores deben sentarse solos y al menos uno debe ubicarse en la parte trasera observando a todo el grupo.

Identificar y abordar estas diferentes actividades de alto riesgo puede ayudar al liderazgo a fomentar una cultura de seguridad y asegurar que los campistas y monitores tengan una excelente experiencia en el campamento.

Praesidium puede ayudarle a tomar acción. Contáctenos aquí para apoyo en la creación de políticas, evaluación de riesgos, orientación para la implementación o recursos adicionales.