Abuso, acoso y violencia escolar son conceptos que desde el inicio del año escolar han mantenido en alerta a padres, apoderados y profesores, debido a un aumento significativo de denuncias sobre estas conductas en el país.

El crecimiento continuo del uso de internet y la masificación de dispositivos móviles en Chile, que hoy alcanza las 25 millones de unidades, también abren la puerta para que abusadores potenciales tengan mayor acceso a estudiantes o personas vulnerables; en los últimos dos años, en más del 66% de los casos de abusos sexuales de un adulto hacia un niño o joven, el agresor utilizó comunicación electrónica.

Debido a que el abuso es una agresión que se realiza en privado, no es común que sea presenciado por terceros, sin embargo, padres, apoderados y docentes pueden estar atentos a señales de alerta previa; si un estudiante está siendo acosado es posible que no hable por miedo, vergüenza o temor a represalias. Las señales pueden ser vagas o verse como problemas psicológicos.

Estas son algunas de las señales a las que Praesidium Chile sugiere estar atentos:

  • Pertenencias personales perdidas o destruidas de manera frecuente.
  • Evitar hacer actividades que antes lo/la entusiasmaba.
  • Evitar situaciones sociales.
  • Angustia después de pasar tiempo en línea.
  • Rechazo a ir al colegio.
  • Dolores de cabeza, de estómago u otras molestias físicas.
  • Cambios en los hábitos alimenticios.
  • Baja autoestima.
  • Lesiones auto infringidas

Si el acoso o bullying, no se aborda a tiempo, puede ir escalando hasta llegar a derivar en situaciones con efectos devastadores, como casos de abuso físico y sexual. Ante estas situaciones, es necesario que los adultos intervengan, porque es un problema que un niño, niña o joven no será capaz de resolver solo; los colegios deben ser proactivos en aprender a identificar a tiempo un incidente de bullying, para interrumpirlo desde el primer inicio, responder a este de manera adecuada y documentarlo.