Expertas alertan sobre ineficiencia y efectos adversos de pedir a los niños que practiquen el autocuidado

Cuantificar la incidencia y dimensión del abuso sexual infantil en Chile no es una tarea fácil, principalmente debido a la falta de estudios e investigaciones sobre la materia. Sin embargo, según cifras del Centro de Asistencia a Víctimas de Atentados Sexuales (CAVAS) se estima que en nuestro país solo el 15% de los abusos que se cometen cada año es denunciado, y apenas un 3,3% de estos recibe una sentencia judicial, lo que significa que en nuestro país, más del 99% de estas agresiones quedan impunes.

“Es una realidad estremecedora si se considera que en Chile una de cada siete niñas será abusada sexualmente antes de los 18 años, y que lo mismo ocurrirá con uno de cada 11 niños. Datos del Ministerio de Salud, reportan que el rango etario de las víctimas se concentra entre los 5 y los 9 años, en primer lugar, y luego entre los 10 y los 14 años. Además, en el caso de Chile, en casi el 90% de las denuncias reportadas, los abusadores corresponden a familiares o conocidos de las niñas o niños”, señala Ximena Schencke, directora ejecutiva de Praesidium Chile.

El impacto y la magnitud de los efectos a corto y largo plazo que genera en las víctimas este tipo de abusos ha llevado a los Estados, ONGs, organizaciones públicas y privadas, entre ellas los colegios, a implementar diversos programas de prevención, los que, sin embargo, no han sido lo exitosos que se esperaba que fueran.  

En el estudio: “Prevención del Abuso Sexual infantil: Análisis crítico de los Programas Educativos”, la sicóloga de la Universidad Católica, Josefina Martínez, plantea que en Chile, durante décadas, la principal estrategia utilizada para prevenir el abuso sexual ha consistido en la implementación de programas educativos orientados a que los niños aprendan a autoprotegerse frente a potenciales abusadores. Sin embargo, “La evidencia clínica, las formulaciones teóricas y los hallazgos de las investigaciones abocadas al estudio de este fenómeno señalan la necesidad de ser cautelosos al momento de implementar programas de esta naturaleza, sobre todo considerando que se documentan efectos adversos asociados a la participación en este tipo de intervenciones”, señala la profesional.

Efectivamente, una de las conclusiones de dicho estudio señala que la forma en que se ha enfocado la prevención del abuso infantil en nuestro país no ha sido exitosa. Peor aún: “existe evidencia respecto de los efectos negativos que tales intervenciones pueden tener. En efecto, no es posible desconocer que el enfoque tradicionalmente utilizado para prevenir el abuso sexual, esto es, aquél que se centra casi exclusivamente en los niños, encierra peligros importantes si no se tienen en cuenta ciertos resguardos”, sostiene el documento.

Entre las advertencias, el estudio señala que responsabilizar a un niño o niña de su propia protección aparece como “una alternativa que excede los recursos evolutivos de los niños, especialmente en edad preescolar”.  También se advierte que el uso de estrategias de autoprotección puede resultar útil frente al peligro de ser abusado por un extraño, pero “frente a agresiones cometidas por familiares o conocidos, detener al abusador se transforma en una exigencia difícil de cumplir”. El documento menciona que “resulta injusto transmitir a un niño la importancia de romper el silencio sobre el abuso si antes no se ha intervenido en su contexto de modo que, quienes lo rodean, crean en su relato y lo protejan”.

Al respecto, Ximena Schencke agrega que si se busca que los esfuerzos preventivos sean realmente exitosos, se deben ampliar a todos los estamentos que conforman el entorno del menor.  Este enfoque holístico es el que se refleja en el modelo de prevención propio de Praesidium, la Praesidium Safety Equation; elaborado, perfeccionado y aplicado desde hace casi treinta años en miles de organizaciones de diversos tamaños y tipos, en todo el mundo. 

En la Praesidium Safety Equation®, desarrollada gracias al análisis causa raíz de miles de casos de abuso,  se identifican ocho áreas clave dentro de las organizaciones, que representan oportunidades para disminuir el riesgo de abuso de parte de los empleados, voluntarios u otros miembros. En cada una de estas áreas clave, Praesidium ayuda a las organizaciones a implementar las mejores prácticas de prevención, con productos y servicios que permiten desarrollar una cultura de seguridad interna, manteniendo a los estudiantes a salvo del abuso y a los docentes y demás colaboradores, libres de falsas acusaciones.

La seguridad de los niños y niñas es una responsabilidad de los adultos. No se puede dejar en las manos de los menores la prevención del abuso, las organizaciones que trabajan con menores y personas vulnerables deben tener un enfoque que abarque todas las áreas del establecimiento, en resumen, a la comunidad escolar entera ”. 

Para obtener más información acerca de cómo podemos ayudar a su organización a prevenir el abuso sexual, comuníquese con infochile@PraesidiumInc.com.

Fuente: Prevención Del Abuso Sexual Infantil, Análisis Crítico De Los Programas Educativos. Josefina Martínez, 2001